La identidad
docente La importancia del profesorado
Denise
Vaillant
Resumen
El artículo analiza la
identidad de la profesión docente, los factores que intervienen en ella y sus
implicancias para el desarrollo de políticas orientadas a lograr docentes más
efectivos. Analiza las dimensiones asociadas a la construcción de la identidad
docente, el peso de las condiciones de trabajo y los componentes vocacional y
profesional. También destaca la importancia de identificar los factores que
generan satisfacción e insatisfacción, en tanto descriptores clave de la
identidad de maestros y profesores. El
trabajo realiza un análisis en profundidad de la posible crisis de identidad
docente, evidenciando el rol que en ella juega la valoración social de la
profesión.
Palabras clave:
identidad profesional, docentes, valoración de la docencia
Conclusión
La práctica de
reflexión conjunta genera identidad y permite construir una noción de cuerpo
profesional. Para que esto ocurra, es necesario que la reflexión sobre los
saberes y las prácticas docentes, sea sistemática y sea sostenida en el tiempo.
Por esto nos parece que uno de los caminos más prometedores es la el de
comprender desde dentro la vida y el trabajo de los maestros y profesores. Esto
ha llevado a muchos investigadores a indagar en la construcción de identidad
docente a partir de las situaciones de vida cotidiana, de los discursos, de las
percepciones, de los modos de ser. Es así que se han construido biografías
docentes a través de narrativas lo que ha permitido recuperar las voces de
maestros y profesores. La identidad y la forma de construirla a través del
relato, es una lectura que hace el docente de los contextos en los que vive y
los modos de enfrentarse a ellos..
Pero por sobre todo la
construcción de la noción de cuerpo profesional requiere de instancias
institucionalizadas que la fomente y apoye. La formación inicial docente es
clave para el proceso de construcción de la identidad docente. La práctica
docente representa una primera experiencia de trabajo que permitiría fomentar y
desarrollar la reflexión entre pares. Por ello la construcción de la identidad
del docente se constituye como una de las tareas específicas y críticas de los
procesos de formación inicial docente.
La mirada a la calidad
de la formación docente en nuestros respectivos países, revela que ésta no
responde a los requerimientos actuales de la educación en una sociedad en
permanente y sostenido cambio. La impresión general que dejan los estudios,
investigaciones e informes que hemos examinado a lo largo de estos últimos
años, es que la formación inicial de futuros maestros ha tenido resultados
relativos a pesar de que se le reconoce un papel clave en las reformas
educativas. Las carreras se caracterizan por un bajo prestigio, demasiado
énfasis en el método basado en la exposición oral frontal y muy poca atención a
técnicas pedagógicas apropiadas para los alumnos de escuelas multigrado y
rurales. Este déficit se ve agravado por la mala calidad de la educación
escolar básica y media que muchos de los aspirantes a maestros reciben antes de
ingresar a estudiar en una universidad o instituto de formación.
Hay quienes afirman
que los programas de formación de docentes carecen de una base teórica para
formar profesionales competentes y que además el conocimiento académico no se
vincula con la realidad escolar y social.
Otros propician la transformación de los
programas actuales para que éstos formen profesionales capaces de examinar
críticamente las prácticas cotidianas.
Las prácticas de
enseñanza son una excelente ocasión para aprender a enseñar, pero para que ese
aprendizaje sea constructivo, personal, y no una mera repetición de lo
observado, es necesario que los estudiantes sean capaces de analizar
críticamente los modelos de enseñanza que observan. Para ello se impone que a
los estudiantes practicantes se les enseñe a aprender y a comprender, a
analizar y a reflexionar sobre la enseñanza.
Los estudiantes
practicantes traen consigo una serie de creencias e imágenes sobre la enseñanza
que influyen en la forma como enfrentan la compleja tarea en el aula.Estas
creencias no cambian por sí solas; las experiencias académicas tienen una
influencia sobre ellas, y las experiencias prácticas en general contribuyen a
confirmar dichas creencias. Pero la mera introducción de actividades que
teóricamente propician la reflexión –redacción de diarios, biografía, análisis
de la propia práctica a través de observación de compañeros, o grabaciones de
vídeo– no aseguran por sí solas un cambio significativo en las concepciones, ni
mucho menos en las prácticas de los futuros profesores. La reflexión no aparece
espontáneamente; se provoca, se suscita; se aviva en la inquietud del
estudiante.
Resulta fundamental,
en consecuencia, iluminar la reflexión teórica sobre los programas de formación
inicial de profesores. La tarea no ha terminado apenas comienza. Muchos son los
aspectos sobre los cuales hay que estudiar y reflexionar, uno de ellos es sin
duda el referido al alcance del trabajo docente y la consiguiente conceptualización
del profesor. El problema actualmente en muchos países es que esas
conceptualizaciones se apoyan en una visión simplista de lo que es o debería
ser el profesor. Se presume que el perfil del docente tiene validez universal y
se desconoce el contexto histórico y cultural que lo condiciona. Un listado de
competencias por sí mismo no dicen nada sobre qué formación y qué condiciones
de trabajo docente son necesarias proa lograr aprendizajes.
Parecería que el
contexto social en que se ejerce la docencia es clave para la autorealización
del profesor. El desánimo que embarga a muchos maestros tendría sus raíces más
en los factores contextuales que en las situaciones concretas del aula, aunque
ellas sean difíciles. Es por esto que se necesita impulsar una cultura
profesional que permita mayores niveles de satisfacción en maestros y en
estudiantes.
Vaillant,
D. (2010). La identidad docente. La importancia del profesorado. Revista
Novedades Educativas, 22(234).
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