El papel y la representación del profesorado en la participación de las familias en la escuela
Cita APA:
Cabello, S. A., & Miranda, J. G. (2016). El papel y la representación del profesorado en la participación de las familias en la escuela. Revista electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(1), 61-71.
Justificación:
He elegido este texto porque como futura docente me parece un tema relevante de estudio ya que el profesorado y las familias tienen que cooperar en la educación del alumnado.
Resumen:
El profesorado es uno de los agentes fundamentales de la comunidad educativa y desempeña un papel central a la hora de favorecer o no la participación de las familias en las escuelas. De hecho, el resto de la comunidad educativa lo señala como un factor determinante, incluso llega a ser considerado por madres y padres como la llave de esa participación. El presente artículo analiza ese papel que juega el profesorado, las motivaciones que tienen para la participación de las familias y los aspectos en los que más valoran la misma.
Conclusiones:
La función básica docente-investigadora del área de Didáctica y Organización Escolar, que es producir conocimiento, ya no es suficiente. Es preciso publicar ciencia, que será la actividad de la que quizá dependa su investigación, su financiación o su trabajo universitario por las exigencias de los sistemas de evaluación y acreditación. Por ello, en muchos casos los científicos han pasado de investigar a redactar, como ha descrito Anónimo (2010). El sistema establecido coloca a quien investiga en la universidad más cerca de la fabricación que del sosiego, del interés personal que del humanismo del que toda ciencia se nutre, del esquematismo y de las formas que del contenido, de los papers que del ensayo. Esto se nos antoja una contradicción formativa, científica y de sentido común, particularmente importante si de enseñanza y educación se trata, y por ende en los profesores investigadores del área DOE. Si el sistema coadyuva a la precipitación de la razón, las cosas se harán peor. Esto ya ha ocurrido en el plano de la estricta investigación científica, como ha constatado Fanelli (2010). Cuando la carrera por el mérito se relaciona con la supervivencia, puede generar mecanismos de defensa ineficaces -ansiedad, obsesión en grado variable, eficacismo, etc.- que afecten a personas, a climas sociales, a quien pretende o necesita investigar, a la calidad real de la ciencia misma, a la orientación del conocimiento y a la docencia y al futuro en institutos y escuelas. Por tanto, puede alienar a la persona con lo que, para realizar lo que precisa, es superfluo. Y es contradictorio que las circunstancias llevan a relegar lo fundamental: la satisfacción por el trabajo, la investigación original, el cultivo personal, la autoformación para la educación de otros, la contribución a la mejora social, etc. Ante el contexto de aceleración social, también en la ciencia es imprescindible analizar el camino que se está recorriendo y cambiar, desempeorar y mejorar lo que sea menester. Como epítome de esta conclusión, nos hacemos eco de Mayor Zaragoza (2010), quien citaba a María Novo para invitarnos a reflexionar, para reapropiarnos del tiempo y de los procesos que realizamos (p. 13). Lo suscribimos como paso necesario.
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