Investigación: La desvalorización del rol docente
Mirta Graciela Gavilán (*)
Mirta Graciela Gavilán (*)
Resumen
Esta investigación se refiere a los problemas que causa la desvalorización del rol docente no sólo en quienes desempeñan esa tarea sino, principalmente, en los adolescentes que deben elegir una carrera. En una investigación anterior corroboramos que los adolescentes no elegían la carrera docente o lo hacían de manera excepcional. De allí surgió la necesidad de indagar acerca de las causas que provocan esta desvalorización. Para ello analizamos la situación de los docentes en diferentes contextos mundiales, a través de diversas experiencias y autores que presentan investigaciones sobre ese malestar. También realizamos una aproximación a los compromisos emocionales que implican la actividad laboral del maestro-profesor en el interjuego del aula-escuela-comunidad y en sus diferentes estilos de relación y comunicación. El trabajo finaliza con algunas conclusiones que sirven de base a la elaboración de estrategias de prevención y de «revalorización» del rol docente.
Esta investigación se refiere a los problemas que causa la desvalorización del rol docente no sólo en quienes desempeñan esa tarea sino, principalmente, en los adolescentes que deben elegir una carrera. En una investigación anterior corroboramos que los adolescentes no elegían la carrera docente o lo hacían de manera excepcional. De allí surgió la necesidad de indagar acerca de las causas que provocan esta desvalorización. Para ello analizamos la situación de los docentes en diferentes contextos mundiales, a través de diversas experiencias y autores que presentan investigaciones sobre ese malestar. También realizamos una aproximación a los compromisos emocionales que implican la actividad laboral del maestro-profesor en el interjuego del aula-escuela-comunidad y en sus diferentes estilos de relación y comunicación. El trabajo finaliza con algunas conclusiones que sirven de base a la elaboración de estrategias de prevención y de «revalorización» del rol docente.
Palabras clave
Rol docente
Docente
Desvalorización
Investigación
Investigadores
Alfredo Fierro
José Esteve
Claude Merazzi
Conclusión
Del estudio de las diferentes investigaciones hemos observado cómo la percepción de la «desvalorización del rol docente» influye en la sensación del malestar docente y en las elecciones vocacionales de los adolescentes.
Mencionaremos algunas de las causales:
• El cambio de los roles tradicionales asignados a la familia y el desplazamiento de muchas obligaciones a la escuela y, por ende, al docente, y la desvalorización que en esta interacción hacen los padres de los profesores y maestros.
• La violencia que se crea en un sistema que obliga a la permanencia del alumno en el mismo sin garantizarle una salida laboral.
• Los bajos salarios, comparados con los ingresos de otras profesiones y con las necesidades reales.
• La desvalorización de la que son objeto los docentes por parte de las autoridades ministeriales o gubernamentales.
La actividad docente implica un compromiso emocional muy intenso, ya que su situación laboral se da en una institución, la escuela, con sus peculiaridades y estilos de relación y comunicación, en un determinado contexto y, además, en un ámbito específico, el aula, con muchas individualidades demandantes y expectantes de las actitudes y respuestas del docente, con sus aciertos y errores. Eso produce un clima emocional en el grupo que, dependiendo de la realidad del docente y de cómo percibe éste esa realidad (cálida/agresiva), serán las conductas que implementará, creando ciclos o cursos de acción, y, de acuerdo con ellos, corresponderá determinado equilibrio emocional.
Si bien los aspectos enunciados hasta aquí serían similares en los diferentes contextos investigados, debemos considerar que los problemas se agudizan y difieren en los países en vías de desarrollo. A modo de ejemplo podemos observar lo que ocurre en Argentina. De acuerdo con nuestro sistema de ingreso a la actividad laboral docente, los nuevos, para aumentar las posibilidades de empleo, deben concurrir por lo general a los establecimientos educativos que están situados en comunidades de mayor conflictividad social. También se da el caso de docentes que, por sus carencias económicas, deben procurarse más de un cargo, es decir, se cae en el famoso pluriempleo de nuestro sistema educativo.
Estas situaciones, que están unidas a malas condiciones de trabajo y de medio ambiente (zonas desfavorables, escuelas distantes de los domicilios, escuelas deficientes en sus instalaciones o sin recursos para la actividad docente, alumnos provenientes de grupos familiares de bajos ingresos —muchos de ellos con las necesidades básicas insatisfechas— , etc.), producen el círculo vicioso del malestar docente: maestros sobreexigidos —alumnos con problemas psicosociales de consideración (desprotección familiar, familias desintegradas, violencia escolar y familiar, drogodependencia, etc.)— y aumento de la carga psíquica de los docentes: malestar.
Debemos tomar conciencia de lo lejos que están nuestros adolescentes de elegir la carrera docente, que sólo hacen aquellos que tienen una gran vocación, los que no tienen posibilidad de continuar otros estudios, o los que creen que constituye una salida laboral.
Por lo tanto, es urgente construir estrategias para revertir este ciclo de malestar, pues a pesar de que algunos docentes desean permanecer en el sistema, debido a la intensidad vocacional de la profesión, habría que completar los estudios con otras investigaciones y ver cómo influye en ellos el problema del desempleo. En países donde existen posibilidades de encontrar otra ocupación, su expresión manifiesta de abandonar el sistema es más abierta. También debemos considerar el hecho de que desear permanecer no significa necesariamente ausencia de malestar.
Se deben fomentar acciones de prevención desde las mismas unidades educativas, que deben ser más abiertas e interactuantes; estimular programas de capacitación más flexibles, no impuestos sino demandados por los propios docentes de acuerdo con sus necesidades; mejorar las retribuciones económicas; aumentar su participación en la toma de decisiones ante los cambios curriculares. En definitiva, se debería devolver al docente el rol de conducción del proceso de aprendizaje que alguna vez tuvo y del que hoy se siente despojado.
Gavilán, M. G. (1999). La desvalorización del rol docente.
Del estudio de las diferentes investigaciones hemos observado cómo la percepción de la «desvalorización del rol docente» influye en la sensación del malestar docente y en las elecciones vocacionales de los adolescentes.
Mencionaremos algunas de las causales:
• El cambio de los roles tradicionales asignados a la familia y el desplazamiento de muchas obligaciones a la escuela y, por ende, al docente, y la desvalorización que en esta interacción hacen los padres de los profesores y maestros.
• La violencia que se crea en un sistema que obliga a la permanencia del alumno en el mismo sin garantizarle una salida laboral.
• Los bajos salarios, comparados con los ingresos de otras profesiones y con las necesidades reales.
• La desvalorización de la que son objeto los docentes por parte de las autoridades ministeriales o gubernamentales.
La actividad docente implica un compromiso emocional muy intenso, ya que su situación laboral se da en una institución, la escuela, con sus peculiaridades y estilos de relación y comunicación, en un determinado contexto y, además, en un ámbito específico, el aula, con muchas individualidades demandantes y expectantes de las actitudes y respuestas del docente, con sus aciertos y errores. Eso produce un clima emocional en el grupo que, dependiendo de la realidad del docente y de cómo percibe éste esa realidad (cálida/agresiva), serán las conductas que implementará, creando ciclos o cursos de acción, y, de acuerdo con ellos, corresponderá determinado equilibrio emocional.
Si bien los aspectos enunciados hasta aquí serían similares en los diferentes contextos investigados, debemos considerar que los problemas se agudizan y difieren en los países en vías de desarrollo. A modo de ejemplo podemos observar lo que ocurre en Argentina. De acuerdo con nuestro sistema de ingreso a la actividad laboral docente, los nuevos, para aumentar las posibilidades de empleo, deben concurrir por lo general a los establecimientos educativos que están situados en comunidades de mayor conflictividad social. También se da el caso de docentes que, por sus carencias económicas, deben procurarse más de un cargo, es decir, se cae en el famoso pluriempleo de nuestro sistema educativo.
Estas situaciones, que están unidas a malas condiciones de trabajo y de medio ambiente (zonas desfavorables, escuelas distantes de los domicilios, escuelas deficientes en sus instalaciones o sin recursos para la actividad docente, alumnos provenientes de grupos familiares de bajos ingresos —muchos de ellos con las necesidades básicas insatisfechas— , etc.), producen el círculo vicioso del malestar docente: maestros sobreexigidos —alumnos con problemas psicosociales de consideración (desprotección familiar, familias desintegradas, violencia escolar y familiar, drogodependencia, etc.)— y aumento de la carga psíquica de los docentes: malestar.
Debemos tomar conciencia de lo lejos que están nuestros adolescentes de elegir la carrera docente, que sólo hacen aquellos que tienen una gran vocación, los que no tienen posibilidad de continuar otros estudios, o los que creen que constituye una salida laboral.
Por lo tanto, es urgente construir estrategias para revertir este ciclo de malestar, pues a pesar de que algunos docentes desean permanecer en el sistema, debido a la intensidad vocacional de la profesión, habría que completar los estudios con otras investigaciones y ver cómo influye en ellos el problema del desempleo. En países donde existen posibilidades de encontrar otra ocupación, su expresión manifiesta de abandonar el sistema es más abierta. También debemos considerar el hecho de que desear permanecer no significa necesariamente ausencia de malestar.
Se deben fomentar acciones de prevención desde las mismas unidades educativas, que deben ser más abiertas e interactuantes; estimular programas de capacitación más flexibles, no impuestos sino demandados por los propios docentes de acuerdo con sus necesidades; mejorar las retribuciones económicas; aumentar su participación en la toma de decisiones ante los cambios curriculares. En definitiva, se debería devolver al docente el rol de conducción del proceso de aprendizaje que alguna vez tuvo y del que hoy se siente despojado.
Gavilán, M. G. (1999). La desvalorización del rol docente.
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