jueves, 4 de abril de 2019


Un estudio con maestrosImportancia de la inteligencia emocional en la práctica docente

Resumen


El presente estudio está dirigido a conocer la opinión de los maestros sobre la importancia de algunas de las dimensiones que componen el dominio muestral de la IE para ser un maestro altamente competente. Se contó con una muestra de 196 docentes de Educación Infantil y Primaria, evaluándose la importancia de algunas de las dimensiones que componen el dominio muestral de la IE para ser un maestro altamente competente. También se evaluó el nivel de inteligencia emocional (IE) del profesorado. Los docentes de Infantil expresaron mayor valoración de la importancia de las dimensiones de la IE que los docentes de Primaria. Los docentes con alta IE mostraron un mayor reconocimiento de la importancia de las dimensiones que componen el dominio muestral de la IE para ser un maestro altamente competente que sus colegas con niveles bajos de IE.
Palabras clave

Inteligencia emocional

Educación emocional

Formación del profesorado

Educación infantil

Educación primaria

Características individuales

Diferenciación

Justificación

Las continuas transformaciones sociales y del propio sistema educativo hacen necesaria una reflexión en torno a la figura del colectivo docente. No obstante, es necesario desarrollar investigaciones que nos permitan identificar con precisión las variables que influyen en el trabajo de un buen maestro. Algunas de las investigaciones sobre este tema concluyen que la inteligencia no sólo general, sino también la emocional y los factores de personalidad, forman parte del complejo entramado de competencias que requieren las personas para desarrollar con éxito su labor profesional (Pertegal-Felices, Castejón-Costa y Martínez, 2011). Igualmente, en un marco teórico más amplio, la relación entre las competencias emocionales y el rendimiento en el trabajo ha sido avalada por numerosas investigaciones (Boyatzis, 2006, Brotheridge y Lee, 2003, Murga y Ortego, 2003).

Igualmente, algunas investigaciones evidencian la estrecha relación entre las competencias sociales y emocionales de los profesores y la efectividad y calidad a la hora de llevar a cabo los procesos de enseñanza-aprendizaje del aula, así como el desarrollo de la conducta prosocial de los alumnos en clase (Chan, 2008, Di Fabio y Palazzeschi, 2008, Jennings y Greenberg, 2009, Sutton y Wheatley, 2003). De hecho, el rol docente implica una importante carga de trabajo emocional, tanto por lo que exige de sensibilidad a las emociones ajenas como por lo que exige de manejar apropiadamente las emociones propias y ajenas para facilitar y optimizar la calidad de las relaciones interpersonales que caracterizan a las organizaciones escolares (Casassús, 2007, Hargreaves, 2000). Sin lugar a dudas, se puede afirmar que los procesos emocionales de alumnos y profesores están presentes en el aula, cuyas relaciones interpersonales pueden generar crecimiento en ambas partes, aunque también desgaste y sufrimiento en alguna de ellas o en ambas (Fernández-Domínguez, Palomero-Pescador y Teruel-Melero, 2009). En este sentido, la inclusión de la educación de la IE en los docentes debería formar parte del bagaje pedagógico del profesorado, para lo cual es preciso que se constituya un campo de conocimiento relevante en su formación. Son varios estudios los que ponen de manifiesto que el profesorado esta concienciado de la necesidad de trabajar la educación emocional en el aula, aunque no dispone ni de la formación ni de los recursos para desarrollarla (e.g.,

Asimismo, son varios los investigadores que han señalado la necesidad de desarrollar la IE del profesorado desde la formación inicial, como parte de las competencias genéricas establecidas por el EEES (Bisquerra, 2005, Bueno et al., 2005, Teruel, 2000). En este punto es necesario profundizar en el conocimiento teórico sobre la influencia de las emociones en el proceso de enseñanza-aprendizaje, concretamente en el ámbito de estudio de la IE, desde la óptica de los propios docentes.

En definitiva, a la vista de las consideraciones anteriores, el presente estudio está dirigido a conocer la opinión de los maestros sobre la importancia de algunas de las dimensiones que componen el dominio muestral de la IE para ser un maestro altamente competente, con la finalidad de fundamentar posteriores orientaciones para el diseño de la formación inicial en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior, así como para el diseño y la mejora de la formación permanente de los maestros.

En concreto, los objetivos del estudio han sido los siguientes:

-

Analizar la opinión de maestros en ejercicio sobre la importancia de diferentes dimensiones de la IE para ser un docente altamente competente.

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Detectar las posibles diferencias que en relación con la importancia de las dimensiones de la IE pueden existir entre los maestros en función de la etapa educativa en la que ejercen, en función del nivel de IE como rasgo de personalidad, en función del sexo y, por último, en función de la antigüedad en el desempeño de la docencia.

Conclusión

Nuestros resultados han mostrado principalmente que los maestros participantes valoran como moderadamente importantes las características personales que componen el dominio muestral de la IE, que pueden ser más necesarias para el óptimo desempeño del trabajo de un docente. Al mismo tiempo se evidencia, en relación a la IE como rasgo de personalidad, que los maestros participantes presentan un nivel medio (M = 4.83, DT = 0.86) en función de los baremos ofrecidos por el autor (Petrides, 2009). Este patrón con puntuaciones medias en IE rasgo del colectivo docente se ha observado previamente en otros estudios (Palomera et al., 2006, Pena y Extremera, 2012).
Concretamente, el factor de sociabilidad ha sido el que ha obtenido una valoración mayor, mientras que el que obtiene una valoración menor es el factor de emocionalidad. En este sentido, los maestros opinan que las características personales relacionadas con la IE que pueden ser más necesarias para el óptimo desempeño del trabajo de un docente son en este orden: gestión emocional de los demás, habilidades de relación y control de la impulsividad. Todas ellas han sido clasificadas por Brasseur et al. (2013) como dimensiones de la IE de carácter interpersonal. Por otro lado, los docentes opinan que las características personales que pueden ser menos necesarias para el óptimo desempeño del trabajo de un docente son en este orden: percepción emocional propia, regulación emocional propia y gestión del estrés. Todas ellas han sido clasificadas por Brasseur et al. (2013) como dimensiones de la IE de carácter intrapersonal. Asimismo, en línea con estos planteamientos, es posible que en algunos casos la IE interpersonal tenga más peso que la IE intrapersonal en la predicción de la calidad de las relaciones sociales. Este patrón se ha observado previamente en otra muestra de maestros (Golombek y Doran, 2014, Pertegal-Felices et al., 2011).
En cualquier caso, la IE como rasgo de carácter interpersonal podría implicar una mejora en la capacidad de resolución de conflictos requerida en el desempeño de las tareas docentes. Asimismo, dicha capacidad podría a su vez prevenir alteraciones emocionales y conductuales en el aula, desde conductas agresivas y relacionadas con situaciones de acoso escolar hasta la prevención del consumo de sustancias (Mattern y Bauer, 2014, Peñalva-Vélez et al., 2013).
El examen de las opiniones de los docentes en función de la etapa educativa en la que trabajan ha mostrado que existen diferencias significativas en su valoración del grado de importancia de las características personales que componen el dominio muestral de la IE, que pueden ser más necesarias para el óptimo desempeño del trabajo de un docente. En general, los docentes de Educación Infantil reconocen una mayor importancia de estas características personales relacionadas con la IE que sus colegas de Educación Primaria, exceptuando el factor de facetas auxiliares. Es posible que estos resultados puedan deberse, en primer lugar, a la importancia que en Educación Infantil tienen el desarrollo de las capacidades afectivas del alumnado, así como la adquisición de pautas elementales de convivencia y la mejora de las habilidades de relación interpersonal; asimismo, a la importancia de fomentar en el alumnado una imagen de sí mismos positiva y equilibrada. En segundo lugar, dichos resultados se deberían a las necesidades educativas que el alumnado de Educación Infantil presenta en función de sus características psicoevolutivas.
Por otro lado, el nivel de IE rasgo del profesorado se mostró como una variable moderadora de las opiniones de los docentes acerca de la importancia de las características personales que componen el dominio muestral de la IE, que pueden ser más necesarias para el óptimo desempeño del trabajo de un docente. En concreto, los docentes con alta IE rasgo manifestaron un mayor reconocimiento de esta importancia que sus colegas con niveles bajos de IE en el factor de autocontrol, es decir, en regulación emocional propia, en control de la impulsividad y en gestión del estrés.
De este modo, según nuestra investigación, la IE del profesorado puede ser un condicionante de su actitud favorable hacia la importancia de algunas de las características personales relacionadas con la IE rasgo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto concuerda con la idea de que las personas con mayor IE son más sensibles a la información social y emocional proveniente de los demás (e.g., Bisquerra et al., 2015), lo que podría estar contribuyendo a que sean, también, más conscientes de la importancia de poseer en un nivel óptimo determinadas características relacionadas con la IE como medio para optimizar las relaciones interpersonales saludables que exige la práctica educativa (e.g., Casassús, 2007, Hargreaves, 2000). Además, nuestros resultados pueden enriquecer las conclusiones derivadas de los estudios sobre la influencia de la IE y el burnout. En este sentido, estos trabajos concluyen que la IE es un factor que protege de la aparición del burnout y que se asocia a niveles más elevados de ilusión por el trabajo [engagement] (e.g., Devos et al., 2012, Mattern y Bauer, 2014, Pena y Extremera, 2012, Van Uden et al., 2013, Vesely et al., 2014).
Desde otros planteamientos, la investigación evaluativa de programas de educación emocional está constatando la eficacia de algunos programas de mejora de la IE del profesorado (e.g., Castillo et al., 2013, Pérez-Escoda et al., 2013). Nuestros resultados apuntan a que un posible efecto colateral de la mejora de la IE del profesorado pudiera ser también, indirectamente, la mejora de su competencia para afrontar con garantía de éxito el proceso de enseñanza-aprendizaje, dada la relación que hemos hallado entre IE y reconocimiento de la importancia de las características de la IE que pueden ser más necesarias para el óptimo desempeño del trabajo de un docente. Si bien esto es sólo, por el momento, una conjetura, futuras investigaciones dirigidas a mejorar la competencia docente a través de la mejora de la IE podrían explorar si los programas de educación emocional del profesorado también están contribuyendo a incluir en las prácticas educativas en el aula la educación de las competencias emocionales del alumnado. Sin embargo, en la formación de los profesionales de la docencia no se ha incluido formación relacionada con las competencias emocionales a pesar de la importancia que los docentes otorgan a estas competencias en el adecuado desarrollo del proceso de enseñanza y el aprendizaje (Becker et al., 2014, Bisquerra, 2005, Pérez-Escoda et al., 2013).
Al comparar la importancia concedida a cada factor de la EIEDD, no se observaron diferencias significativas en función del sexo, exceptuando el factor de facetas auxiliares (adaptación a los cambios y automotivación), observándose que, en promedio, las maestras conceden más importancia a estas características personales para el óptimo desempeño del trabajo de un docente que los maestros. Probablemente estos resultados tengan relación con las conclusiones encontradas en algunas investigaciones sobre la satisfacción laboral del profesorado (Anaya y López, 2014, Anaya y Suárez, 2006, Anaya y Suárez, 2007). En este estudio, las profesoras manifiestan una satisfacción laboral superior a sus compañeros varones, concretamente en aspectos relacionados con la motivación, tales como la importancia de la motivación en la práctica educativa o la influencia que tiene el desempeño de la función en el logro de las necesidades y metas propias. Igualmente, desde otros planteamientos se pueden explicar estos resultados, en función de las diferencias de sexo, en cuanto al nivel de burnout e ilusión por el trabajo [engagement]. En este sentido, las profesoras presentan niveles más altos de ilusión por el trabajo [engagement] que sus colegas varones (Pena et al., 2012). Estos resultados posiblemente influyan en la opinión que tienen las docentes en cuanto a la importancia de la automotivación y la adaptación a los cambios para el óptimo desempeño del trabajo de un docente.
Por último, un resultado inesperado del presente trabajo de investigación al comparar la importancia concedida a cada factor de la EIEDD es que no se observaron diferencias significativas en función de la antigüedad. Una hipótesis del equipo de investigación era que los maestros con mayor antigüedad en el ejercicio de la docencia, en comparación con los maestros con menor antigüedad, valorarían en mayor medida las características personales del dominio muestral de la IE para el óptimo desempeño del trabajo de un docente. Esta hipótesis se fundamenta en algunas conclusiones derivadas de estudios relacionadas con el bienestar docente (e.g., Palomera et al., 2006), que confirman que los docentes con más experiencia utilizan estrategias de regulación emocional más eficientes para manejar sus emociones negativas y fomentar sus emociones positivas Además, añaden que esta evidencia podría explicar el mayor nivel de burnout en docentes noveles, debido a que los docentes más experimentados han tenido la posibilidad de poner en funcionamiento ciertas estrategias que les han posibilitado el afrontamiento de situaciones de estrés en la práctica educativa.
Probablemente, al explorar las posibles diferencias de medias en función de la antigüedad de los docentes, el criterio que hemos utilizado (más de diez años o menos de diez años) pudiera estar influyendo en los resultados. Futuras revisiones del presente trabajo deberían indagar en esta línea.
Las conclusiones de la presente investigación están principalmente limitadas por el reducido tamaño de la muestra de docentes, así como por el mayor tamaño de la submuestra de maestras en relación a la submuestra de maestros. Sin embargo, es importante señalar que los resultados replican parcialmente los de otras investigaciones nacionales e internacionales con muestras de mayor tamaño. Además, nuestros resultados son congruentes con otras investigaciones en el marco de la IE de los docentes, lo que supone de hecho una de las principales contribuciones de este trabajo, en el que, por primera vez, se estudia la asociación entre el nivel de IE rasgo del profesorado y su valoración acerca de la importancia de algunas características personales, que componen el dominio muestral de la IE que pueden ser más necesarias para el óptimo desempeño del trabajo de un docente. Además, se aporta una nueva herramienta que permite evaluar la importancia de las características personales relacionadas con la IE rasgo que pueden influir en la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.




Cejudo, J., & López-Delgado, M. L. (2017). Importancia de la inteligencia emocional en la práctica docente: un estudio con maestros. Psicología Educativa, 23(1), 29-36.

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