martes, 7 de mayo de 2019

TEXTO 2
El profesorado de Educación Primaria ante las TIC: realidad y retos.
Cita APA
Trigueros Cano, F. J., Sánchez Ibáñez, R., & Vera-Muñoz, M. I. (2012). El profesorado de Educación Primaria ante las TIC: realidad y retos.
Justificación
Este artículo lo he elegido porque creo que es beneficioso el uso moderado de las TIC en las aulas.
Resumen o abstract
A partir de diversos estudios de caso se plantea una aproximación a la utilización por parte del profesorado de Infantil y Primaria en diversos centros de enseñanza de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia de las tecnologías de la información y la comunicación. Los resultados señalan que pese a la alta valoración por el profesorado de las TIC como herramienta didáctica en el aula y la progresiva dotación de recursos tecnológicos en los centros educativos en los últimos diez años, la utilización de las TIC por el profesorado aún es escasa. Los motivos principales señalados son las dificultades para la formación en el uso de las nuevas tecnologías y el excesivo tiempo que conlleva la preparación de materiales didácticos. PALABRAS CLAVE: Didáctica, tecnologías de la comunicación y la información, Educación Infantil y Primaria.
Conclusiones
Desde el punto de vista de los agrupamientos y la diversidad del alumnado, las Tecnologías de la Información y la Comunicación pueden convertirse en recursos precisos para lograr la plena inclusión e integración de este colectivo; en especial para el tratamiento educativo de las alumnas y alumnos que requieren determinados apoyos y atenciones específicas derivadas de circunstancias sociales, de discapacidad física, psíquica o sensorial, con trastornos graves de conducta, altas capacidades intelectuales o los que se han integrado tarde en el sistema educativo español. Refuerza el principio de inclusión, garantizando el desarrollo según las posibilidades del discente con un trato equitativo que permite una mayor cohesión. De esta manera se contempla la diversidad de las alumnas y alumnos como principio y no como una medida que corresponde a las necesidades de unos pocos. En cuanto a las aplicaciones o documentos elaborados por los propios docentes, hay que valorar muy altamente la “rentabilidad” de incorporar las TIC a la práctica educativa, por el tiempo de preparación que los nuevos materiales requieren; pero será finalmente cada uno quién elija la opción más interesante, sin desoír las indicaciones de la legislación vigente. En este apartado, la labor del trabajo en grupo es muy importante; los equipos de nivel, de ciclo, grupos de trabajo, asistencia a Jornadas de intercambio de experiencias, etc., jugarán un gran papel a favor del maestro en este sentido. Por ejemplo, ¿cuánto tiempo invierte un maestro en hacer una presentación con diapositivas? Quizá se trate de varias horas para utilizarlo en una sesión. El desequilibrio entre tiempo de preparación y tiempo de ejecución que se puede producir en algunas tareas hace que muchos profesores, sean reacios a la idea de utilizar recursos tecnológicos en sus aulas; pero no sólo tenemos el hándicap de eficiencia, también podemos hablar del dominio tecnológico, ¿qué hacer si algún alumno nos pregunta sobre algún aspecto tecnológico que no dominamos?... a veces este tipo de ayudas puede “volverse contra ellos” demandando un tiempo y una cualificación que no disponen. Un ejemplo claro de esto lo tenemos en el uso de internet, pues a lo largo de todo el trabajo realizado hemos observado que el profesorado conoce la terminología, conoce el uso de la red, pero todavía no tiene claro cómo programar y llevar a la práctica en el desarrollo del currículum educativo. Por otra parte, si atendemos a la actitud que adoptan los docentes para el uso e integración de estos medio tecnológicos, observamos que aceptan y demuestran predisposición por la inclusión y utilización de las TIC, haciendo un uso según sus necesidades y exigencias administrativas y legislativas; pero hemos de constatar que existen factores ‒como los señalados anteriormente‒que impiden que el docente las utilice más a menudo y que le dedique más tiempo. También hemos de advertir que el uso es desigual; prácticamente, todos lo hacen para cumplimentar expedientes, programaciones, resultados, anotaciones, informes, etc., pues la administración, cada vez más, así lo exige; pero para su uso como recurso, puede quedar como el maestro que utiliza un atlas, un mapa, la prensa, etc., donde unos son más rigurosos y otros lo hacen de forma esporádica. También deducimos en relación con este apartado, que si la Administración se esfuerza en implantar las nuevas tecnologías para ofrecer un mejor servicio a los docentes (solicitudes online, consultas de bases de datos, etc.), entenderán la formación en TIC como algo inherente a su desarrollo integral como profesionales de la enseñanza. El aumento de inversiones en infraestructuras en los centros (proyectores de LCD en las aulas, conexión a Internet en las mismas, ordenadores en todas las salas, pantallas fijas para proyectar en clase, iluminación adecuada, pizarras digitales, etc.) es un estímulo para utilizar más y mejor estos medios, evitando las molestias que suponen el tener que desplazar a los alumnos a una sala específica donde no hay ordenadores para todos, o el profesor no sabe cómo se va a encontrar el aula porque anteriormente ha sido utilizada por otro compañero o compañera, o el tener que preparar la clase, etcétera. En cuanto a la formación inicial recibida por los docentes y su adaptación a estos recursos, hemos detectado que la brecha digital (Cabero, 2004) derivada de dicha formación requiere de un gran esfuerzo por parte de los mismos para que su uso no implique situaciones incómodas de enseñanza-aprendizaje, pues hay programas educativos que se han desarrollado para un profesorado más cualificado tecnológicamente y que no resulta fácil utilizar; en el lado opuesto, encontramos páginas o sitios web en internet que permiten preparar y realizar actividades en muy poco tiempo, que no necesitan grandes conocimientos y con una interfaz sencilla, intuitiva y fácil para el docente. Quizás lo complicado sea hallar estos recursos y, una vez esto, saber analizarlos adecuadamente para después compartirlos y proponerlos para su uso. Cuanto más se facilite el acceso a los contenidos educativos TIC desde el punto de vista de la eficiencia, mejores resultados obtendremos y mayor integración curricular habrá. Por tanto, la falta formación en el uso de estas tecnologías implica desorientación y problemas en su incorporación a la dinámica del aula. Por último, señalamos que la formación es un pilar básico para la correcta introducción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, formación que debe ser Inicial (universitaria) y Permanente (Centros de Profesores y Recursos, Universidades y otras instituciones y organismos). Sí hemos visto que el profesorado está convencido de que las TIC deben formar parte de su forma de enseñar y por ello, acude a los CPR a formarse, esa es la razón de las grandes demandas de formación en este tipo. De hecho, hemos detectado, que hay parte del profesorado que demanda más formación didáctica con casos concretos de aplicación de las TIC en el aula y atiende más al recurso y a su buen uso que al fin último, que es convertirlo en un medio educativo. Es importante conocer el software, pero más importante es saber utilizarlo adecuadamente en la formación de los alumnos, convirtiendo así estos medios en una herramienta integral de su formación.

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