Las competencias digitales de los futuros docentes. Un análisis con estudiantes de Magisterio de Educación Infantil de la Universidad de Alicante
Sin lugar a dudas, las transformaciones de la sociedad afectan de forma directa a las aulas y al papel que deben desempeñar los docentes ante la incorporación de las nuevas tecnologías en su práctica diaria, sea cual sea el contexto geográfico donde desarrolle su desempeño profesional (du Plessis y Webb 2012). En la actualidad no se puede considerar al docente sólo como un mero conocedor de su materia. Debe saber cómo gestionar la información que de ella dispone y, además, administrar dicha información y servir como orientador a sus alumnos. Una buena ayuda para realizar esta tarea es que el docente se sirva de las nuevas tecnologías. Desde este enfoque, se prevé un cambio en el rol del profesorado. El docente pasa de ser un expositor a ser un guía del conocimiento y a ofrecer los medios por los cuales acceder a la información. También se convierte en una figura guía en la gestión y utilización de la información para su correcto uso por parte de los alumnos (Gisbert 2002; Ramírez et al. 2012). El profesor debe ofrecer la posibilidad a sus alumnos de que aprendan por ellos mismos y ofrecerse como facilitador de ocasiones para aprender; es decir, el docente debe ser capaz de preparar oportunidades de aprendizaje para sus alumnos y ellos, a su vez, capaces de ser autónomos en sus aprendizajes. En la sociedad de la información, no sólo los docentes deben adaptarse a sus alumnos y a los nuevos métodos y estrategias de enseñanza, sino también hacerlo con la manera de trabajar, tanto individual como en grupo, y con su relación con el entorno del centro, el equipo directivo y las familias (Fernández 2003). Es evidente que el avance de la tecnología es rápido y permanente, y por ello hay que tener presente qué formación se les va a facilitar a los futuros docentes. Se debe considerar que ejercerán sus funciones en la sociedad del siglo XXI bajo una conformación entre los avances de la sociedad de la información y el conocimiento, y las necesidades propias de los alumnos para su incorporación a los diferentes ámbitos de su vida (Balanskat et al. 2006). De esta forma hay que tener presente cómo se va a formar a los docentes en relación a las TIC. No se trata de formar a los docentes únicamente en TIC sino, más bien, formar al profesorado en la utilización de estas tecnologías para su práctica docente, y tener presentes cuestiones tales como: capacitar al docente para aplicar las estrategias adecuadas; saber cómo integrar de forma adecuada las TIC y ser realista en su aplicación; y, por último, pensar en el docente como un investigador más y no un mero consumidor de los resultados obtenidos por otros (Llorente 2008; Bates 2001).
Roig-Vila, R., Luna, P., & María, A. (2012). Las competencias digitales de los futuros docentes: un análisis con estudiantes de Magisterio de Educación Infantil de la Universidad de Alicante, nº10, p.p 325-345
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